domingo, 5 de abril de 2009

La Muerte de Jesús...

Bueno estamos en plena Semana Mayor, posiblemente muchos ya estén en la playa disfrutando del sol, los traguitos, los mariscos y otras más mundanas entretenciones. Para los creyentes en el Colocho que profesan la fe católica y son practicantes, se inicia la semana de los ayunos y abstinencias.  Para los aleluyas, la asistencia obligada, a sus templos para escuchar largos discursos de pastores que se anuncian como profetas o apóstoles ya dio inicio. Para otros que simplemente creen en Él, no como una religión, sino como una forma de vivir, que no lo consideran un dogma, sino una realidad en sus vidas.   Para ellos, y muy especialmente para usted deseo compartirle esto: 

Deseo aclarar que lo escribo, motivado por la lectura de una vieja edición de la revista española "Año Cero" en donde se afirma que Jesús no murió en la cruz. Pero si al Divino Galileo no se lo quebraron ni judíos ni romanos en aquel infame madero, toda mi fe, al igual que la de muchos de los que en Él creemos, es paja y me han estado dando atol con el dedo. De manera que al realizar esta averiguación sobre la verdad de la muerte del Cristo, traté de ser lo más imparcial que me fuera posible. Aunque debo reconocer que siempre en nuestros escritos va incluida cierta carga ideológica de nuestra formación. 

Por otra parte, sobre este tema, se escrito un chingo, producto de las diferentes corrientes del pensamiento,  florecidas algunas en los últimos años del recién pasado siglo, principalmente  bajo el alero de las mariguanadas y otras del pensamiento  New Age y otras mas que se remontan a épocas más antiguas de unos cuates conocidos como gnósticos y grupos anticristianos. Realmente tales acciones no son nada nuevo, pues los calumniadores del Colocho, siempre han buscado dañar la imagen del hombre cuya vida y enseñanzas sirvieron de fundamento, para una de las principales religiones de la humanidad, “el cristianismo”.  Y, cuyos principios morales han contribuido notablemente les cuadre o no, en el curso de la historia de la humanidad de los últimos dos mil años. 

Además otra de las razones para realizar esta investigación, me la proporcionó el mismo Nazareno, con su actitud hacia los enfermos, los menesterosos, las viudas y los huérfanos, no como estos cuates de ahora, que cobran hasta por orar -aló Cash Luna, tengan cuidado muchá, si llaman para que oren por ustedes deben mandar una ofrenda mínimo de 25 devaluados quetzales para arriba-.  Pero yo hablo de un cuate carpintero de oficio, greñudo, barbado, humilde, sencillo pero muy sabio y buena onda, medio subersivon él,  que cambió la forma de pensar no de una, sino de muchas generaciones  y que aún hay gente que vive conforme sus enseñanzas. Igualmente me motivó su grandeza como figura histórica, su sufrimiento antes, durante y después de la gran moronguiada que le dieron,  además esa controversia asociada a su muerte. Todo ello me estimuló para conocer las circunstancias que rodearon su crucifixión.  Es  pues mi intención presentar en este articulo  no un tratado teológico, porque no soy teólogo, ni mucho menos forense, porque no soy forense, sino  más bien una reconstrucción de hechos y del medio desde el punto de vista  médico-histórico y crítico de la muerte física de Jesús.  Y por sobre todo como un fulano cualquiera que usando su sentido común quiere conocer la verdad.

Para abordar el tema con propiedad durante largo tiempo, me di a la tarea de recabar información, que me permitiera establecer si el  Mesías murió tal y como lo relata la Biblia. Usé como  material de referencia la literatura existente  y no su cuerpo físico o sus restos. En este contexto, la credibilidad y cualquier discusión sobre su muerte, serán determinadas básicamente por  la credibilidad de las fuentes con que se cuenta.  El  material de referencia, que investigué incluye los escritos de antiguos cristianos, así como autores no cristianos, los escritos de los autores modernos y el Sudario de Turín, un lienzo donde aparece la grafía (imagen) de un crucificado (no puedo ni quiero opinar aquí, sobre su autenticidad o afirmar que efectivamente fue la mortaja de Jesús, sino su importancia radica para los fines de este estudio en que permite establecer algunos datos de suyo interesantes sobre la muerte por crucifixión). Así pues utilizando el método histórico-legal de investigación científica, establecí la confiabilidad y escrupulosidad de los manuscritos antiguos, que sirvieron para esta investigación. 

Las descripciones más extensas y detalladas de la vida y muerte de Jesús las encontramos en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los otros 23 libros del Nuevo Testamento aportan datos interesantes pero no amplían los detallados registros de los evangelios.  También tomé en cuenta a algunos  autores contemporáneos cuatachones de nuestro Señor, cristianos algunos, judíos otros y romanos que suministran información adicional sobre los sistemas legales judíos y romanos del Primer siglo así como detalles sobre flagelación y crucifixión, no precisamente de Jesús pero si de otros crucificados. 

Leí de todo un poco a unos cuates con nombres raros como Séneca, Livy, Plutarco  que se refieren a las prácticas de la crucifixión en sus escritos y otros con nombres más raros todavía Cornelius Tacitus, Plinio el Menor y Suetonio - a pa' nombrecito Suetonio- también leí libros como  el Talmud judío, y a un tal historiador judío Flavius Josephus, aunque  la autenticidad de lo escrito por este historiador es cuestionable por haber sido colaborador de los romanos. Es decir el cuate este era ojete.

 Además leí sobre una sábana llamada el Sudario de Turín que es considerado por muchos, la tela con que envolvieron a Jesús, y varias publicaciones sobre los aspectos médicos de la muerte del Nazareno, que sacan sus conclusiones de la  suposición, que la mentada manta, efectivamente envolvió el cuerpo del Galileo. Además le eche un ojo a descubrimientos arqueológicos recientes que proveen información valiosa sobre las prácticas romanas de crucifixión. Y, otros documentos que consideré que podrían arrojar más luz en cuanto a los posibles mecanismos de la muerte de Jesús. 

Algo si está claro, que tanto los que  aseguran que Jesús murió en la cruz.  Como los que lo niegan,  contribuyen con su actitud a la  aceptación de la existencia de su figura histórica,  dándole una existencia real;  a ello se suma el proceder moral de los autores de los evangelios, y el breve tiempo transcurrido entre los eventos que relatan y la redacción de los manuscritos; que junto a otras fuentes contribuyen a una buena interpretación médica moderna de la muerte de Jesús.  

Ahora dividí para su mejor comprensión la muerte de Jesús en cuatro etapas.  Y, antes de iniciarnos en el conocimiento de estas etapas. Veamos cual es el origen de la crucifixión. 

ORÍGENES DE LA CRUCIFIXIÓN 

La crucifixión según entendí se originó con los Asirios y Babilonios. Este método  fue  utilizado   también por los Persas durante el siglo 6 AC. Y, Alejandro Magno se los copió y lo puso de moda en los países del Mediterráneo en el siglo 4 AC y los fenicios lo llevaron a Roma en el siglo 3 AC. Además hay evidencias de que a los piratas capturados les daban aguacate crucificados en el puerto de Atenas alrededor del siglo 7 DC.  Y, como no había tus derechos humanos, lo usaban seguido.

Algunos teólogos cristianos, como Pablo de Tarso han querido ver una alusión a la crucifixión en Deuteronomio 21:22-23, Sin embargo esta cita bíblica se refiere a “ser colgado de un árbol”, no a la crucifixión en si,  puede ser asociado así mismo, con linchamiento o ahorcamiento tradicional. Además la ley judía solo permitía cuatro métodos para quebrarse a la gente: apedreamiento,  es decir a puro tetuntazo , hoguera  -sin duda la paisanada de ahí sacó la idea de hacer churrasco a los delincuentes, es bíblico-,  estrangulamiento y decapitación. La crucifixión estaba prohibida en la ley antigua judía. En aquellos dorados tiempos estas eran las formas mas civilizadas y "humanas" de darle matarili a alguien. La crucifixión entonces no fue una invención  de los romanos, pero si fueron ellos quienes se echaron la craneadota de como mejorarla como instrumento de suplicio y muerte. 

La crucifixión en el Imperio Romano 

De acuerdo a algunos sesudos estudiosos, los romanos aprendieron la crucifixión de los cartagineses, ya que esta era utilizada con esclavos, rebeldes, piratas, para enemigos y criminales odiados. Y estaba considerada como la forma más vergonzosa y desafortunada de morir. Los ciudadanos romanos usualmente estaban libres de morir crucificados  -es decir los nobles estaban exentos de morir colgados, ya que morían más honorablemente por decapitación- excepto por crímenes mayores en contra del estado, tal como alta traición.  Los ciudadanos de la sociedad romana casi nunca eran sujetos a penas capitales, sino que eran apresados o exiliados.

La crucifixión romana tenía por objeto no solo  matar al criminal, sino también mutilar y deshonrar su cuerpo, ya que para las culturas antiguas, una muerte honorable requería del entierro, dejar el cuerpo en la cruz así como mutilar y evitar su entierro era una gran deshonra. El control sobre el propio cuerpo era vital en culturas antiguas. La pena capital quitaba ese “auto control” al mismo tiempo que denotaba la pérdida del estatus y el honor. Los romanos continuamente rompían las piernas de los condenados para acelerar su muerte y evitar su entierro. Un cruel preludio de la crucifixión eran los azotes, que ocasionaban que el condenado perdiera una gran cantidad de sangre y tuvieran un estado de shock

Flavio Josefo narra que los romanos para la destrucción de Jerusalén en el 70 DC crucificaron a la gente en las paredes de la ciudad, cuenta también que los crucificaban  en distintas posiciones. El tal Chefo también menciona que judíos de alto rango fueron crucificados, pero era para mostrar que su estatus elevado había sido quitado.  En la crucifixión, al estilo romano, los condenados sufrían una muerte lenta por sofocación. El cuerpo era mantenido allí para que fuera devorado por los buitres y otras aves. Los romanos utilizaron este método con los judíos pues representaba una muy particular forma de insulto para el pueblo de Israel, ya que además de ser una muerte deshonrosa, por sus orígenes persas les recordaba los 70 años de cautiverio entre los persas. 

Otro detalle es que el convicto era obligado a cargar el travesaño horizontal (el patíbulo en latín) al lugar de la ejecución, pero no  la cruz completa. La crucifixión era  llevada a cabo por  un centurión y cuatro soldados.  Generalmente los condenados eran desnudados, recogidos  y sus ropas utilizadas como amuletos para sanar enfermedades. El emperador Constantino, abolió la crucifixión en el Imperio Romano al final de su reinado.  Pero entremos en materia tratando de reconstruir las últimas 24 horas de vida de nuestro Señor. 

Primera Etapa 

En el huerto de Getsemaní 


Empezaremos esta reconstrucción de las últimas horas de Jesús, analizando lo ocurrido previamente a su crucifixión esto es vital para esta investigación, pues nos permitirá entender algunas condiciones fisio-patológicas experimentadas por el Nazareno durante su tortura y posterior crucifixión. Según nuestra principal fuente de información -la Biblia- luego  de celebrar  la festividad judía del Pesaj Pascua judía,   en el aposento alto  de una casa ubicada en el suroeste de Jerusalén, Jesús  y sus discípulos se dirigieron al Monte de los Olivos, al noreste de la ciudad. Era el  jueves 6 de abril del año uno de nuestra era -Nisan 13 del calendario judío-.  

Al llegar al  Getsemaní, Jesús, aparentemente, mientras oraba cayó en un estado de éxtasis religioso (una especie de trance autohipnotico) que lo condujo a experimentar una premonición (visión a futuro de hechos por suceder) y sabiendo que su muerte se acercaba, experimentó previamente los dolores de su tortura y sufrimiento, de manera que padeció una angustia extrema y tal  como lo describe el médico-evangelista, Lucas ( no como un mero recurso literario destinado a impactar  al lector), sudó sangre y agua. Que es una condición fisiológica que experimentan las personan sometidas a un estrés intenso. Y aunque es un muy raro, el fenómeno del sudor sangriento, que se conoce como hematidrosis o hemohidrosis . Condición fisiológica debida a la congestión vascular capilar y hemorragica en las glándulas sudoriparas.  Esta condición únicamente ocurre en los estados alterados de conciencia y en estados emocionales intensos o en personas con desórdenes sanguíneos. 

Como resultado de las hemorragias en las glándulas sudoríficas, la piel se vuelve frágil y tierna. La descripción de Lucas equivale al diagnóstico de hematidrosis en lugar de cromidrosis ecrina (sudoración amarillenta-verdosa o marrón propia de los mineros) o la estigmatización,  fenómeno consistente en sangrado de las palmas de las manos u otro lugar. Por otro lado, hay quienes sugieren que la hematidrosis pudo producirle  hipovolemia, -bajo volumen de sangre- aunque en realidad  la pérdida real de sangre que experimentó Jesús  durante este fenómeno fue mínima. Lo que si es cierto es que tal acción lo dejo particularmente expuesto a las condiciones climáticas y pudo experimentar escalofríos y dolor en la piel como consecuencia de la temperatura, después de este rarísimo fenómeno. 

Una vez terminada su oración y ante la mirada atónita de los discípulos que observaron su transfiguración. Y, cuando procedían a retirarse empieza la segunda etapa de la que nos ocuparemos a continuación. 

Segunda etapa

Los Juicios Judíos

Poco después de la medianoche, - entre la una de la mañana y el amanecer- Jesús es arrestado en Getsemaní por los guardias del templo, y llevado primeramente ante Anás y luego ante Caifás, el sumo sacerdote ese año.  Juzgado primeramente por Caifás y el Sanedrín político, en donde es hallado culpable de blasfemia. Momento que es aprovechado por los guardias que vendaron sus ojos, escupiéndolo y pegándole en el rostro con sus puños, burlandose de él al tiempo que le decían que adivinara quien le había pegado. Poco después del amanecer y presumiblemente en el templo, Jesús es juzgado por el Sanedrín religioso integrado por fariseos y saduceos, en donde es de nuevo hallado culpable de blasfemia, un crimen  castigado con la muerte, por las leyes judías. 

Su rostro en este momento está lleno de hematomas y un golpe dado en el arco cigomático y parte de la nariz- este dato puede corroborarse en la grafía que aparece en el Santo Sudario pues el hombre del Sudario presenta un bastonazo que rompió el cartílago de la nariz e inflamó la mejilla derecha. Jesús en estas circunstancias respiraba con dificultad, debido a los golpes y hematomas del rostro sus ojos estaban entrecerrados por el edema. 

Juicios Romanos

Según parece los judíos para quebrarse a alguien debían tener el permiso  de los  romanos gobernantes, por lo que Jesús  es llevado muy temprano por  la mañana,  por los guardias del templo al Pretorio de la Fortaleza Antonia, residencia y asiento de Poncio Pilato, gobernador y procurador de Judea. – es el viernes 7 de abril, Nissan 14 del calendario judío -  Sin embargo, Jesús es presentado a Pilato, no como culpable de blasfemia, sino como el  autoproclamado rey de los judíos que rechaza la autoridad romana. A pesar de ello Pilato no presenta ningún cargo contra Él y lo envía a Herodes Antipas, Tetrarca de Judea. Este tampoco  presenta ninguna acusación oficial y lo devuelve  a Pilato.   Pilato no puede encontrar base alguna para un cargo legal contra Jesús, pero los incondicionales de los fariseos situados en las afueras le demandan la crucifixión con insistencia. Finalmente Pilato cede ante sus demandas y entrega a Jesús para ser flagelado y crucificado.

Estamos a punto de iniciar la tercera etapa, por lo que es necesario hacer una reflexión que considero importante relativa a la salud de Jesús. Primero es importante el señalar que la dureza del  ministerio de Jesús, es decir, sus viajes a pie a través de Palestina y sus años como carpintero, al lado de su padre putativo, excluye cualquier  posibilidad de enfermedad física de importancia o una constitución débil y enfermiza, o esa representación afeminada y enclenque como se lo imaginan los artistas occidentales,  cuando lo pintan o esculpen. Pues si el Mesías hubiese tenido esa complexión no habría soportado el castigo entiendase moronguiadas  y las torturas que le hicieron, ya que a las primeras de cambio se hubiera pelado.

Por lo que es razonable suponer, que Jesús gozaba de buen estado de salud antes de su caminata hacia el  Getsemaní. Sin embargo,  en el transcurso de las  12 horas pasadas entre las 9 pm del jueves y las 9 am del viernes, El Nazareno experimenta una excepcional tensión emocional (como lo evidencia la hematidrosis) además de depresión por el abandono de sus más cercanos amigos (los discípulos) todos zafaron bulto, solo Juan parece que lo acompañó. Además el castigo físico luego del primer juicio judío, el desvelo, la perdida de sangre, lo traumantico de los eventos de la noche anterior. El caminar más de 4 kilómetros de uno a otro local donde se celebraron los juicios. Estos factores físicos y emocionales podrían haber dejado a Jesús particularmente vulnerable a los efectos adversos y hemodinámicas de la flagelación. 

Tercera Etapa

La Flagelación 

Para comprender mejor esta parte en el proceso de muerte del Nazareno, es preciso entender, lo que significaba este suplicio y el dolor que experimentaba el azotado. Pues la flagelación era un "preliminar legal",  para toda ejecución romana, y solo las mujeres, los senadores romanos y los soldados (con excepción de casos de deserción) estaban exentos de ella. El instrumento usual, era un azote corto  conocido como flagrum o flagellum que poseía varias tiras de cuero sencillas o entrelazadas, de diferente longitud, en las cuales se ataban pequeñas bolas de hierro o trocitos de huesos de ovejas a varios intervalos. Ocasionalmente se utilizaban barras metálicas. Para la flagelación, el hombre era desnudado, y sus manos eran atadas a un poste. La espalda, nalgas y piernas eran azotadas, bien sea por dos soldados o por uno que alternaba la posición y cada dos azotes valía por uno. La severidad de la flagelación dependía de la disposición de los verdugos y su objetivo era debilitar a la víctima a un estado próximo al colapso o la muerte. Después de la flagelación, los soldados solían burlarse de sus víctimas. Los reos eran azotados cuarenta veces menos una es decir 39 según la ley judía.

Cuando los soldados azotaban repetidamente y con todas sus fuerzas las espaldas de su víctima, las bolas de hierro causaban profundas contusiones, y las tiras de cuero y huesos desgarraban la piel y el tejido subcutáneo. Al continuar los azotes, las laceraciones cortaban hasta los músculos, produciendo tiras sangrientas de carne desgarrada. El dolor y la pérdida de sangre usualmente creaban las condiciones para un shock circulatorio. La cantidad de sangre perdida y la dureza del castigo determinaban proporcionalmente cuánto tiempo sobreviviría la víctima en la cruz.  

La flagelación de Jesús

 

Jesús no se escapó a esta práctica y probablemente sufrió un shock circulatorio, debido a la profundidad de las laceraciones y las heridas soportadas.  En algunos puntos de su cuerpo, los latigazos pudieron haber dejado heridas  profundas con desgarro muscular y hemorragias intensas según la opinión de algunos médicos. En cuyo caso "pudo provocarle un dolor intenso, además de limitaciones músculares." Incluso la pérdida de sangre no debió ser mayor a tres litros en poco menos de media hora. Si el condenado perdia demasiada se podía precipitar su muerte, y no era esa la intención de la flagelación. 

Puesto que la hematidriosis lo había dejado especialmente sensible, es de suponer que el dolor que le produjeron los azotes fueron practicamente insoportables. Una vez azotado, los soldados se burlaron de Jesús, que declaraba ser el Rey de los Judíos. Le colocaron entonces una túnica sobre sus hombros y una corona de espinas sobre su cabeza. Las punciones debieron provocarle una hemorragía sobre su cara y cuero cabelludo, incluyendo posiblemente los pabellones auriculares  lo que hizo de su situación "algo espectacular pero poco peligroso" a eso debe sumarse el dolor que el manto sobre sus hombros producia.

 Cuarta Etapa


La crucifixión

En la crucifixión contrariamente a lo que se cree, los condenados a la pena de crucifixión no cargaban con la cruz, sino con uno de los palos conocido como "patibulum" (que debían pesar aproximadamente 50 kg. es decir unas  110.18 libras), que el futuro ajusticiado debía cargar hasta el lugar del suplicio, que generalmente estaba ubicado en las afueras de la ciudad para no ofender a los ciudadanos romanos. 

En el lugar de la cruficifixión aguardaba, al reo el "estipite" o palo vertical.  Sobre el cual se aseguraba el "patibulum" que normalmente era izado. Para prolongar la agonía, un travesaño o viga horizontal conocida como "sedile", se fijaba en la mitad del estípite, a modo de asiento donde se apoyaban los pies del ajusticiado.

Una guarnición de soldados compuesta por un centurión y varios soldados lo acompañaba, uno de ellos llevaba el "titulus" un rotulo con el nombre y el crimen del prisionero, que despues se colocaba sobre la cruz.  El reo agotado física y siquicamente, sin haber comido nada, debía caminar hacia el lugar del suplicio final. 

La Crucifixión de Jesús...

 Cerca de las nueve de la mañana, luego de la flagelación y la burla,  Jesús estaba agotado física y mentalmente, presentaba hipoglucemia (bajos niveles de azucar) que le provocaron, un temblor fino en el cuerpo, que aumentó sus dolores , sudoración fría, ansiedad, hambre repentina, sensaciones de ardor o adormecimiento,  taquicardia, hormigueo (en la boca y los hombros). El nerviosismo, le provocó dificultad para concentrarse,  y dolor de cabeza así como mareos y náusea. Que se sumaban al dolor intenso de la flagelación. 

Los soldados romanos volvieron a ponerle sus ropas y junto a dos ladrones también sentenciados a la muerte por crucifixión debe caminar unos 650 metros hasta el Gólgota con sus compañeros de infortunio y ademas con cerca de 50 kilos (aproximadamente unas 110 libras)  sobre su ya lástimada espalda, lo que le produce un dolor con ardor, y lo hace sangrar de nuevo.  La debilidad, la fiebre y su rostro desfigurado y edematizado le impiden ver con claridad. El peso del madero lo hace marchar inclinado  y caer tres veces durante el recorrido, lacerandose ambas rodillas.  Sin poder ayudarse con sus manos pues las llevaba atadas al madero que tenía sobre los hombros. , sufre así nuevos traumatismos en su rostro. Y, tal era el estado de debilidad de aquel hombre fornido,  he imponente que el centurión se ve obligado a ordenar a uno de los presentes, al que la historia y la Biblia identifica como Simón el Cirineo, a que lo ayudase. 

La corta distancia que separa la ciudad del Monte de las Calaveras, se hace  interminable, camina con dificultad, cada paso es un nuevo y punzante dolor. A pesar de ya no cargar el madero, camina zigzagueante como buscando un apoyo. Sus ojos están casi cerrados, el terreno parece moverse bajo sus pies. Por fin llegan al Gólgota el terror invade su corazón, pues conoce su destino anticipadamente.

Una vez allí, le es removida su ropa, incluyendo su taparrabo de lino, de esta manera se reabren las heridas de los azotes. Le es entonces ofrecido un trago de vino mezclado con hiel, incienzo y mirra  algo que por ley debe realizarse, este tiene un leve efecto analgésico.  La garganta del Nazareno está casi cerrada, la deshidratación es intensa,  pareciera que tiene clavados cientos de alfileres en la garganta. Las heridas de su espalda han vuelto a abrirse. Jesús es tirado el piso sobre sus espaldas, a pesar del intenso y lacerante dolor no exclama ni una queja. Los soldados extienden sus brazos a los largo del patíbulum.  Van a clavar sus manos sobre el madero, uno de los soldados ya diestro en el oficio, toma un clavo de entre 5 y 7 pulgadas unos 18 centimetros, de longitud y descarga un fuerte martillazo sobre el clavo que se introduce en la muñeca del Galileo. Los ligamentos y huesos de la muñeca son los únicos capaces de soportar el peso del cuerpo sin rasgarse. 

El clavo paso por el lugar conocido como espacio de Desdot, entre el radius y los carpales. A través del fuerte músculo flexor retinaculum y varios ligamentos inter cárpales. Un estallido de dolor se descarga en el cerebro del Nazareno. La herida peri osea es dolorosa y grande, el clavo al penetrar en la carne a destruido el largo nervio sensorial motor. Produciendo tremendas descargas de dolor. Ahora es el otro brazo y la laceración de ambos nervios a producido la parálisis parcial de ambas manos, provocando contracciones isquémicas y el empalamiento de varios ligamentos por los clavos hacen que fuertes contracciones se apoderen de las manos de Jesús, ambas manos ahora estan contraidas como garras.  El dolor es tal que es imposible definirlo al extremo que los forenses tuvieron que crear una palabra para definirlo. El dolor excruciante.  Los soldados entonces duchos en el oficio de la crucifixión, levantan el madero con ayuda de unos ganchos hasta colocarlo sobre el estípite. 

Es el momento de fijar los pies por medio de un clavo de hierro de cabeza cuadrada y de unas 8 pulgadas de longitud y una cabeza cuadrada de aproximadamente 1/2 pulgada de diametro.  El soldado encargado de hacerlo hace pasar el clavo justo al lado de la junta tarso metatarso.  El nervio peroneo y otras ramificaciones nerviosas tanto medianas como laterales de la planta del pie. Son heridos y producen que ambas piernas se contraigan. Han colocado sus pies sobre un descanso de madera llamado suppedaneum, sus pies han sido clavados de manera frontal, para hacerlo han flexionado sus rodillas y las piernas ya dobladas han sido rotadas lateralmente. 

La crucifixión ha concluido, sobre la cruz es clavado el titulus en cuatro idiomas que dice: JESUS REY DE LOS JUDIOS. Los soldados entonces deciden echar suertes por su ropa. Los insectos hacen su aparición especialmente un voraz  escarabajo carroñero que abunda en la región. Hormigas y otro tipo de insectos se meten en sus heridas abiertas ademas de en los ojos, oidos, nariz y ano. 

Todo el dolor que es posible infligir a un ser humano ha hecho presa de Jesús en ese momento. La espalda hecha jirones, le arde, tiene fiebre producto de las heridas infectadas. Siente una sed quemante, está hipovolemico (bajo volumen de sangre) por la deshidratación y la pérdida de sangre. Todo su cuerpo es un solo dolor, sus claviculas se han roto, el peso de su cuerpo lo jala hacia abajo y soporta todo su peso sobre las muñecas lo que le produce un dolor penetrante, agudo, lacerante y punzante que provoca que sus muñecas se contraigan.  Dado que sus brazos y hombros estan extendidos, estos tienden a fijar los músculos intercostales en la posición inhalación afectando la exhalación pasiva. De manera que la exhalación es primariamente diafragmatica y la respiración muy leve. De manera que el aire entra a sus pulmones pero no puede salir. Provocando en Jesús que su respiración no sea suficiente y que produzca hipercarbia (trastorno que consiste en el aumento de presión parcial del (CO2) Dioxido de carbono en la sangre arterial por encima del valor normal de 45 mm de mercurio) esto crea acidosis respiratoria, que a su vez produce edema por aumento de la presión venosa por insuficiencia cardiaca derecha como producto del aumento de la hipertensión pulmonar, provocando además el desarrollo de calambres musculares y contracciones tetánicas, debido a la fatiga. 

Jesús tiene ahora una respiración agonizante y fatigosa que está llevandolo a la asfixia total. Para poder exhalar adecuadamente, tiene que empujarse hacia arriba con sus pies clavados sobre el suppedaneum  para ello debe flexionar sus codos lo que le produce nuevos y agudos dolores sobre sus muñecas clavadas y aductando los hombros logra respirar un poco mejor, sin embargo esta maniobra coloca el peso total de su cuerpo en los tarsales y le produce un tremento y enloquecedor dolor. Los nervios lacerados de las muñecas estallan y se contraen . Y, al levantar su cuerpo, raspa nueva y dolorosamente su espalda contra el estípite. Los calambres músculares y la parestesia (Sensación anormal de los sentidos o de la sensibilidad general que se traduce en una sensación de hormigueo y adormecimiento como consecuencia de una patología en el sistema nervioso central) agregan un nuevo malestar. En este momento Jesús esta hipovolemico( bajo volumen sanguineo) está por producirse una asfixia por agotamiento de un momento a otro. Está deshidratado, arritmico y puede producirse un paro cardiaco debido a la congestión cardiaca por la rápida acumulación de efusiones pericardiales o pleurales. (liquidos). 

Alrededor de las dos treinta de la tarde Jesús está a punto de perder el conocimiento y se esfuerza por respirar.  Cada respiración y exhalación es una nueva agonia. Es entonces que pronuncia siete frases, con mucha dificultad. 

Jesús se impulsa hacia arriba el dolor en sus muñecas hacen que sus sentidos parezcan estallar. El dolor es una descarga intensa como un rayo de dolor que casi le hace perder el conocimiento, mientras su cabeza da vueltas. Se apoya sobre sus adoloridos pies y con esfuerzo inhala y cuando exhala logra articular esta frase:¡Padre perdónalos porque no saben lo que hacen! . Y, al desplomarse el peso de su cuerpo se posa sobre sus muñecas haciendo que su cuerpo convulsione y se retuerza de dolor y al moverse desesperado su espalda nuevamente se restriega contra el estípite. Uno de los ladrones que lo acompañan en su tormento comienza a burlarse de Él y a insultarlo diciendole: ¿No que eres tú el Cristo?  ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!. Mas el otro más compasivo le respondió a su compañero de martirio: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estas bajo la misma condena? Nosotros a la verdad justamente, recibimos lo que merecemos ...pero este nada malo ha hecho. Y, volviendose a Jesús añadió: Jesús acuérdate de mi cuando vengas en tu reino.

Jesús haciendo un nuevo esfuerzo, se apoyó sobre sus pies, el dolor hizo que sus pies le pulsaran. El dolor era tal que por momentos parecía perder el conocimiento. Al apoyar sus pies logro jalar aire y mientras por unos segundos se sostiene sobre sus muñecas aprovecha para decir con voz entrecortada: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso

Nuevamente se desplomo, el dolor era intolerable. Apenas si puede ver pues el edema de su rostro ha hecho que sus ojos casi se cierren. Inclina su cabeza y en ese momento ve a su madre al pie de la cruz y al más amado de sus discipulos Juan.  Se yergue nuevamente sobre sus pies aunque esta vez con mayor dificultad. Está casi exhausto y el dolor es enloquecedor. Logra inhalar un poco de aire y al exhalar dice: Madre he ahí a tu hijo. Hijo he ahí a tu madre...

El dolor en este momento casi le hace perder el conocimiento, está a punto de desfallecer. Y, sintiendo que su muerte se aproxima, se apoya nuevamente sobre sus lacerados pies y empujandose logra introducir un poco de aire a sus martirizados pulmones. Siente el aire que inhala algo caliente, doloroso.  Es entonces que logra articular estas palabras que los presentes debido a su debilidad creen entender que clama por Elías pues exclama con dificultad y tartamudeante: Eli, Elí lama sabctaní esto es: ¡Señor, Señor, porque me has abandonado!.

El sol abrazador, la deshidratación, el dolor, la fiebre y esa sensación quemante lo urge nuevamente a apoyarse en sus pies y manos y exclamar: ¡ Tengo Sed! Su cabeza le da vueltas, su organismo está proximo al colapso. Su organismo trata de enviar sangre a su corazón y cerebro y concentra y envia la sangre a donde más se necesita el corazón y el cerebro.  Lo que provoca que el corazón se congestione dado la hipovolemia que en ese momento experimenta.  La respiración es jadeante, la cabeza esta a punto de estallar, la visón borrosa y un intenso dolor se apodera de todo su cuerpo que siente que le quema. El sabe que el final está proximo y que su hora a llegado hace un nuevo esfuerzo y  el dolor solo le permite decir casi en voz baja: Todo está cumplido, ahora se desploma y su cuerpo convulsiona. El dolor en este punto es practicamente insoportable. Es imposible definir si es ardor o dolor o ambos juntos. Sabe que su fin esta por llegar y hace un último esfuerzo.  Y, con gran voz que nace de lo profundo de su dolor dice: !Padre en tus manos encomiendo mi espiritu¡ Y, se desplomo por última vez. Eran las tres de la tarde del día nissan 14, viernes 7 de abril del año 30 de la era cristiana. Jesús dejaba de existir a los 33 años. 

Al dejar de existir uno de los soldados romanos para asegurarse de su muerte le provocó con su lanza una herida en su costado derecho de donde manó sangre y agua.  El agua probablemente representaba fluido pleural y pericardial acumulado por la hipercarbia.  Previo al paro cardiaco. Y, la sangre pudo haberse originado en el atrium o ventriculo derecho o talvez del hemopericardium. 

La muerte de Jesús luego de seis horas en la cruz, sorprendió a Poncio Pilatos. El hecho de que Jesús clamara a gran voz sugiere la posibilidad de un evento fisiopatologico catastrófico terminal.  Lo que sugiere que Jesus murió de una ruptura cardíaca. Como resultado de la flagelación y la crucifixión, asociada a la hipovolemia e hipoxemia y un estado coagulante alterado que le provocó la formación de vegetaciones trombóticas no infectivas en la válvula aortica o mitral.

Jesús pues si murió en la Cruz.

Que tengan una tranquila y reflexiva Semana Santa...2009