lunes, 22 de octubre de 2012

Hablando de putas...


Este es un negocio de la vida fácil que no es tan fácil. Pues a este nivel las apariencias engañan. Hace tiempo, justo el año que me gradué de maestro, hicimos nuestro Seminario que se llamó Profilaxia Sexual del Niño y del Adolescente. Las entrevistas realizadas a las ménades y el ver el sub mundo con otros ojos que no fueran los del cliente me dieron otra perspectiva. Y, con el paso de los años y como profesional de la medicina me he relacionado profesionalmente con muchas de ellas que llegaron a ser mis pacientes.  De esas conversaciones realizadas en la intimidad del consultorio nace este articulo que hoy les comparto.  Este tiene dos propósitos para que lo lean las esposas y comprendan el por qué, muchos esposos buscan a estas trabajadoras sexuales teniendo muchas veces a una esposa cuyos atributos de belleza son superiores a las de las mujeres que en estos antros frecuentan. Y, para las damitas, para que piense y re piensen en vender su cuerpo. A ellas les recuerdo que la belleza es pasajera, es como la hierba del campo. Y, que es mejor una sólida relación, que un momento de placer. Así que medio en serio, medio en broma entremos en materia. 

Las putas prestan un servicio a nuestras comunidades que la sociedad no logra entender plenamente. Porque ser puta no se trata solamente de dejarse puyar el hoyo. Y, lo peor  es que nuestras esposas y novias se quejan de nosotros los hombres las abandonamos para buscar la compañía de las  putas. 

Y aquí cabe una aclaración que es pertinente para entender plenamente el tema que abordamos, pues si bien es cierto todas las mujeres traen desde su nacimiento el mismo equipo. Que es lo que hace diferente y atrae a los hombres hacia las profesionales del sexo. El atractivo que da la  aventura de lo prohibido. La variedad que puede encontrarse es lo que motiva o es cuestión de calidad

Una profesional del sexo servicio, es un producto que nos permite vivir la fantasía de  la amante perfecta, que todo lo  acepta, que te respeta, te estima, te mima, y te acaricia con un afecto que no encuentras en tu casa; las putas nos hacen sentir amados y nos hacen creer que nos aman apasionadamente.  Ellas no reclaman, no te gritan, te hacen creer que sos el mandamas, no te insultan, (salvo que te querrás ir sin pagar). Te hacen sentir en una palabra como el traidito de la película. Como deberían hacer las novias y las esposas; además, fornican muy bien y dependiendo de el pago así es el servicio. Las  profesionales del sexo cumplen con su promesa comercial de hacerte todo bien rico y que querrás regresar por más en la siguiente oportunidad. Y es que ser puta es un arte por el que se cobra, como se cobraría por cualquier servicio que se preste.  Y, si lo vemos desapasionadamente no importa el precio siempre nos saldrá más barato que el matrimonio! Pa' nuestra desgracia nuestras traidas e incluso las esposas, (salvo contadas excepciones) cogen con nosotros por obligación y pior si son aleluyas esas ush...te lo prestan porque la Biblia dice que no le pueden negar el cuerpo al marido; no hay pasión ni siquiera fingida,  parecen troncos y  luego se quejan sin cesar y a medio palo te dicen, fijate que el bote de leche ya se le va terminar al niño, o esta otra ayer llegó el recibo de la luz. Y la peor mi mamá viene mañana. Hasta se le aguada a uno. Se chinga todo el romance. ¡Qué feo! Por que putas no escogen otro momento para decirte esas mierdas. No hay derecho. 


Ahora veamos otro aspecto de la prostitución. Todos sabemos un vendedor es un individuo que genera billete, por los servicios o bienes  que ofrece  o por una combinación de las dos cosas. Pero también están los free lance que son personas independientes, que no se quieren  atar con nadie para trabajar  y no desean estar sometidos a normas ni ataduras en cuanto a horarios, formas de vestir, etc…   Estas personas gozan también del respeto y de admiración de la sociedad porque son económicamente independientes, y tienen más libertad que los demás. Desafortunadamente el precio de esta libertad es una mayor dedicación al trabajo, que resulta afectando nuestro sistema nervioso provocandonos presión alta, derrames cerebrales, ulceras, gastritis, tensión nerviosa, enfermedades cardiacas etc. Realmente, no es fácil, y el precio es muy alto. Y para tener éxito es necesario tener conocimientos  multidisciplinarios. Y mas importante aún manejar conceptos mercantiles, tales como relaciones públicas, mercadotecnia y propaganda  que no es necesario aprenderlos en ningún instituto, colegio o universidad pues eso se da con la practica. 

Pero es más importante dominar la materia del  ramo  profesional al que se dedica. Y, las Putas no son la excepción, pues en esa profesión se intercambian los servicios por el dinero. Por lo que diríamos que es un contrato oral entre quien ofrece los servicios y quien lo solicita. Previo pago por supuesto del emolumento por el servicio. Y, así como para alcanzar la perfección en su trabajo los vendedores practican en las clínicas de ventas que les dan en sus empresas. Las Putas practican en cantinas, bailes y burdeles, las más valientes son vendedoras ambulantes que lo hacen en las calles. Los vendedores se visten de acuerdo a la rama en la que se desenvuelven. Por lo que no es extraño ver a los visitadores médicos lucir un buen carro y llevar un maletín con muestras médicas, usando saco y corbata.  Las Putas hacen lo mismo, tacones muy altos, faldas muy cortas, labios muy rojos, y mostrando mucho pecho, entre una nube de perfume, regalan sonrisas. Esa es la parte alegre de esta profesión tan sufrida y tan antigua.  Y, es también aquí donde podemos notar la diferencia entre las aprendices y la profesionales. 

La diferencia la encontramos en que las niñas que venden cogidas no son putas. Son aprendices de putas, culos con olor a leche todavía, que no conocen mayor cosa de la profesión. Mientras que las profesionales son autenticas psicólogas pues una  buena puta usa la psicología más que las nalgas, sabe como iniciar una conversación, para después escuchar  atentamente a su cliente. Y, el cliente nunca se entera de la vida personal,  ni de los problemas de la meretriz. Es decir se convierten en verdaderas actrices y psicólogas. Pues una puta profesional tiene el cuidado de no hablar de su vida personal con el cliente, pues sabe que el cliente lo que desea es sentirse a gusto, olvidarse de sus clavos, del chance de los gritos de los chirices y las puteadas de su mujer. Incluso  sabe aprovechar el momento para hacer de él un cliente a largo plazo. La verdad es que las putas saben que nosotros los hombres necesitamos sentirnos  cómodos, sentir que somos bienvenidos y no como es tu casa. Que en cuanto llegas vienen la putiadas, los gritos, los reclamos. Peor si llegas con tantito aliento alcohólico, ya tuviste para divertirte. "Si, si para eso si tenés pisto,  hijuelagran puta,  para que mierdas trabajas,  si ni un par de zapatos nuevos me has podido comprar, sos una mierda, mejor largate desgraciado, que haces aquí todavía. agarra tus mierdas y te largas" son algunos de los epitetos que el hombre escucha al llegar a su casa. Aaaahhh... pero reclamales algo y poco falta para que te peguen.  Es ahí donde las aventajan las profesionales, ellas te hacen sentir bienvenido en presencia de la mujer que está a punto de ‘amarlo’ y al final fornicarlo. Por lo tanto la actitud de la profesional siempre es feliz, amable y extrovertida, huele rico. No como nuestras esposas o "novias con derecho" que ya no se arreglan y las encontras con golpe de ala, en unas fachas qu pa' que mierdas, con chancletas, tubos en el pelo o el pelo alborotado, sin peinarse, con crema en la cara, en bata y acostadas viendo su novela. Y, ni la sirvienta te sirve tu cena, porque ella también esta viendo la novela. Puta... eso es frustrante. Tu mujer huele a sudor, a vomito de leche del patojo pequeño o de perdida a ropa sucia.  Las putas huelen rico, aunque sea un perfume barato. Mientras que si  vos le decís a tu mujer, "mija ponete un poquito de perfume, arreglate"  ya tuviste para divertirte por que lo primero que dirá es: "Si de plano ahora ya no te gusto como estoy gorda ya me ves hecha mierda. Después que me llenaste de hijos.  O es que me vas a sacar a pasear. No si ya me lo decia mi mamá que  tuviera cuidado con vos". O esta otra "si, cuando me lo compres, o que crees que me voy a poner cualquier cosa yo quiero un Paloma Picasso o un 212 o ya de perdida un Channel N°5 minimo". Un pijazo es lo que te dan ganas de darle, pues en lugar de hacerte sentir bien en tu propia casa de lo que  te dan ganases de irte a la mierda.  Vaya para que te des cuenta amigo lector de la diferencia, entre una profesional y tu mujer es que  cuando un cliente comienza a chingar y a desesperar a una puta. Esta en lugar de pelear -porque sabe que si se pone a pelear con el cliente eso es mala publicidad para el negocio- busca la  mejor solución: se retira de la manera más diplomática y no le da servicio a ese cliente, y no se molesta porque es profesional, y tiene otros clientes que atender. Empezamos hablar de la parte dificil de esa profesión. 

Pero continuemos con el tema. Debemos recordar que la cultura es dinámica y por lo tanto cambiante. Aunque en latinoamerica estos cambios son siempre mínimos pues por razones precisamente culturales nos es difícil aceptar cambios.  Desde la llegada de los españoles hace quinientos años han pasado aproximadamente veinte y cinco generaciones. 

Los cambios que ha experimentado nuestro joven continente no son muchos pues  las religiones siguen siendo las mismas, y mantenemos los mismos  tabúes que ataron a nuestros abuelos. De manera que el condicionamiento social al que hemos sido sometidos tanto en nuestro hogar como en nuestra educación no, nos permite tener la suficiente amplitud de criterio para aceptar la razón y la realidad y seguimos creyendo en Santa Claus.  De manera que amigo lector quiero hacerle un planteamiento, Si una mujer vende sus servicios sexuales al por menor, es considerada una mujer pública, es decir una indeseable en pocas palabras una puta, pero si los vende al por mayor previo contrato matrimonial, sellado y autenticado, entonces, es digna de respeto y se le nombra esposa. eso es hipocresía social. O la Puta es la esposa porque lo hace al por menor, o la esposa es una puta porque se lo da al marido al por mayor. Yo sé, que quienes me leen en este momento me han de estar echando maldiciones y diciendo que estoy loco porque se niegan a aceptar algo que es la realidad? Y usted lector amigo sin duda es de los que culturalmente esta  condicionado  para pensar de cierta manera exclusivamente. Y es de los que le da terror salirse de los paradigmas que nos han inculcado y lo hace por miedo al que dirán  ¿ Perdóneme, pero discúlpeme esta usted con pensar diferente profanando lo sagrado? ¡No, al contrario, el individuo  que piensa diferente gana su libertad porque se va dando cuenta que los tabúes, la religión y los paradigmas que lo tienen encadenado, explotado y encerrado en el oscuro cuarto de los paradigmas no le permiten gozar, ni de la vida, ni de su propia persona. Déjeme decirle que de esa manera, no se pude ser feliz.  Las putas escogen su profesión muchas veces por presiones económicas sin darse cuenta que lo que están haciendo es liberarse. Porque aquí de lo que lo que se trata es más de ser libre, que de vender culo.  

Y, ser  libre es sumamente difícil porque debemos superar todo tipo de barreras desde las institucionales, la tradición, la religión etc., que nos quieren controlar. Ya sea por coacción, o porque nacimos dentro de ese sistema,  cuando aceptamos cualquier regla, norma o posición filosófica, sin que la examinemos, entonces, de hecho perdemos nuestra libertad. Bajo cualquier sistema que sea, civil, militar, o religioso. Cualquier sistema que obliga conduce a la persona a no pensar porque le marca el  camino del que no puede apartarse no es un buen sistema. Yo lo catalogaría como una manera de vivir muy cómoda, pero vulnerables a ser explotados. Cuando una mujerl se da cuenta que el sistema en el que ha confiado la ha traicionado y que no necesita de un hombre para sobrevivir. Y, descubre que mientras más hombres tiene mas libre es, entonces empieza a apreciar la profesión y se convierte en puta.  Y, esta mujer es más feliz siendo libre e independiente, que dependiendo de un pendejo que la domina y que le amarga la existencia. Pero el precio de la independencia y la libertad es muy alto, pues se le separa de la sociedad por el estigma de ser prostituta. 

Muchas personas, especialmente las católicas admiran a las monjas, sin saber que son  hipócritas y abnegadas, porque debe usted saber que los sacerdotes hacen uso sexual de las monjas. Y, eso no lo digo yo lo denuncia la hermana Maura O’Donohue, doctora en Medicina y perteneciente a la Orden de las Misioneras Médicas de María. En un informe de esta religiosa elaborado en 1994, cuando era Coordinadora del Sida para el Fondo Católico Para el Desarrollo Internacional precisamente con ocasión en que en cierto país, un grupo de sacerdotes solicitó al padre superior de una comunidad de hermanas que éstas fueran puestas a su disposición a modo de favor sexual. Cuando el padre superior se negó a semejante propuesta, los sacerdotes explicaron que no tendrían más remedio que irse al poblado a buscar mujeres, con la consiguiente posibilidad de contraer el sida». Por otro lado a las putas las envidian por libres y fornicarias. De manera que no entiendo:  ¿Cuál es la cólera que las mujeres  que se dicen decentes pero tienen amante, maltratan a su marido, algunas hasta los agreden, qué  pero qué  tienen contra las Putas? Si las putas no son buenas, porque las creo Dios? Aquí la cuestión no es si es buena o mala aquí el punto es una cuestión puramente cultural



Reflexionar con ilimitada libertad es muy complejo puesto que nos han acostumbrado a creer que alguien fiscaliza nuestros movimientos y emociones. Más cuando conseguimos recapacitar libremente, las utopías se rompen y eso duele mucho;  principalmente el aceptar y darnos cuenta que hemos vivido equivocados. Que el sistema  nos ha tomado el pelo es muy duro  de reconocer porque nos cuesta aceptar que le hemos estado haciendo al tonto. El pensar con libertad y aceptar la realidad requiere valentía, y para ser puta es preciso tenerla.


La mujer que resuelve entrar al sindicato de prostitutas y similares lo hace con cierto recelo, y  tiene que estar henchida de audacia. Porque la decisión no es nada fácil puesto que hay que romper con el “coco wash”  al que durante años a estado expuesta. Comenzando en la infancia le han sido acondicionados sus pensamientos obligándola incluso  a cubrirse sus  órganos genitales como si de algo sucio se tratara. Algo que no se puede mostrar ni tocar.  Incluso a las mujeres las persuadieron de que la virginidad es la distinción de pureza, que ellas tienen como si se tratara de alguna  lata de alimentos. 

También las han hecho creer que sin ese sello son malas mujeres. Pero que es lo que hace buena o mala a una mujer. La educación, o costumbre, las ideas equivocadas eclipsan la realidad entre las personas. Al extremo de confundirlas más  aunque la verdad esta escondida, no se puede borrar y al final resplandece. A las putas el sistema social las ha desilusionado, por la razón que sea, pero cuando descubren la verdad, encuentran la libertad en la profesión, como cualquier otro profesional.

Bien harían las mujeres casadas en aprender algo de las putas. Mi madre decía que una mujer debía ser una excelente cocinera en la cocina, una dama en la sala y una puta en la cama. Si quería conservar a su marido. 

Así las cosas, es importante que las mujeres cambien de actitud. Que sean un poco putas con sus maridos en la casa. Yo les sugiero que hagan las de una pareja amiga mía. Ella combatió las idas de mi compadre a los bares de una manera inteligente. Le pidió a su marido que le acondicionara en una de las habitaciones de la casa un pequeño bar, con dos mesas, una barra un refrigeradorcito, bancos justo en la barra, un equipo de sonido, unos reflectores de colores.  Y, lo demás lo puso ella con un poco de imaginación e inventiva. Consiguió aserrin lo regó por el lugar, tiró al piso unas corcholatas de aguas gaseosas y de cervezas, regó agua de creolina revuelta con agua de ruda, limones cortados en cruz, claveles rojos, en fin un ambiente típico de bar que mis respetos, le vende trago, cerveza y le da servicio de boquitas, le presta su culito cuando aquel ya esta algo socado, le pone musicón y le cobra las cervezas y el trago, además de cobrarle el colazo, dependiendo del servicio.  Eso alejó a mi compadre para siempre de los bares. Como les quedó el ojo...