viernes, 19 de octubre de 2012

Las Cantinas de mi Tierra....EL PINKYS BAR

A mi correo han llegado innumerables e-mails. unos felicitándome y otros mentandome la madre por haberme olvidado de algunos bares que fueron famosos hace ya 30 años, pero... déjenme decirles que me estaba reservando algunos nombres para la segunda parte que había planeado escribirla para después. Pero en vista de las mentadas creo mi deber adelantarme. 

Uno de los que se me quedó en el tintero y que merece un capitulo especial fue el PINKYS BAR, memorable burdel de Doña Eloisa Velázquez   alias la LOCHA.  Y, es que la famosa “Locha”,  fue una mujer extraordinaria, excepcional que no era la típica dueña de una casa de citas como se decía antes. Era una mujer muy cálida y culta. Doña Eloísa leía, pintaba. Había tenido en su juventud relaciones de amistad con escritores. Recuerdo con cariño a esta inolvidable meretriz ( por no decir puta que sería ofender su memoria), pues en la década de los 70's. Cuando el apogeo del tristemente célebre Comando Seis. Una noche de marzo habíamos estado parrandiando con unos compañeros universitarios y se nos ocurrió terminarla en el Pinkys.  Yo cargaba un revolver 38 por aquello de las dudas y que mi viejo para que no tuviera problemas me había conseguido un carné de Alcalde auxiliar que me autorizaba a portarla  de repente se oyeron unos gritos y unos disparos afuera en la calle. Quise sarlir para ver que de que se trataba y me saqué el revolver de la cintura, ella se dio cuenta y se me acerco, y con noble autoridad me dijo "damela si vas a salir que aquí esos cabrones no entran" se lo llevó atrás del mostrados  y añadió "Ay venís mañana por ella" Luego del susto de las sirenas de los bomberos y del subsecuente relajo. ella mandó cerrar las puertas del antro y seguimos dándole y cuando nos vio ya muy mareados nos mando a dejar en taxi a nuestras respectivas casas. Mi charnelito ameneció frente al Pinkis sin que le faltara nada hasta los ladrones del sector la respetaban. 

Doña Locha fue sin duda una persona culta y es que había tenido en su juventud relaciones de amistad con escritores y personajes importantes. Muchos llegábamos allí no tanto por el aspecto sexual que se puede encontrar en un prostíbulo, sino a platicar. Tenía un piano de cola. Ahí llegó mucho Jorge Sarmientos a tocar y Joaquín Noval a cantar. Encontraba uno gente muy interesante y además no se permitían excesos, borracheras. Había un respeto político, era una especie de lugar neutro donde no iba la policía a sacarlo a uno, porque doña Eloísa sabía que el ministro tal andaba con fulana o zutana. Vaya hasta el famoso Fito Mijangos, cuando ella llegó a París y él vivía allá, le hizo un homenaje.

Doña Locha, era una la dama en realidad, su filantropía es digna de recordar, Q.E.P.D.  De ella se cuentan muchas historias, pero la que más me impresiónó es que fue amante de Eduardo Feliche Luna, hijo de una familia de la clase alta y.fusilado por un delito que el siempre aseguró no había cometido.  Ellos vivieron una historia de amor, jamás contada.. Todo sucedió en los tiempos del presidente Lázaro Chacón; julio de 1930, exactamente. Los periódicos del lunes 21 de julio informaban en primera plana del asesinato de Mercedes Estrada de Blanco, de 65 años y sus 2 empleadas en la casa número 38 de la 9a. avenida Sur de la zona 1, hoy la librería El Tecolote. 


Al llegar a viernes sin juicio que condenara o exculpara, El Imparcial tituló “El crimen de la novena avenida quedó totalmente esclarecido”. Relataban la captura de Eduardo Felice, a la 1:30 de la mañana, en casa de Eloísa Velásquez, La Locha; el arresto de Juan Emilio Blanco y de Cayetano Asturias –hasta entonces, un perfecto desconocido para los dos amigos– junto a otros cinco supuestos coautores del crimen. 

A una semana del triple homicidio, la Policía hizo una reconstrucción de los hechos con los supuestos autores materiales: Asturias, Blanco (sobrino político de la víctima) y Felice, quienes colaboraron ante la mirada de cientos de espectadores. 

En el juicio se alegó coacción de la autoridad para hacer y decir lo que les obligaron, según su defensa, porque los habían torturado. Eloísa contrató para su amante, Eduardo Felice,  al mejor abogado, Adán Manrique Ríos. Fue clara con el jurista: “Q10 mil, si le salva la vida”. Hizo cuanto pudo, hasta hablar con el juez a cargo: “¿Cómo cree usted que Eduardo mataría por un anillo –le dijo, a tiempo que tiró sobre la mesa el contenido de un cofre–, si aquí hay diamantes, rubíes, esmeraldas... todas de él, de su familia?”. El anillo al que hacía referencia era la evidencia encontrada a uno de los detenidos.


También se involucró al chófer de Eloísa, quien, según la Policía, condujo para los ocho sindicados en el auto de la Madame. “Es cierto, a Eduardo lo recogió el chofer en la legación (como llamaban a las embajadas) de Francia, sobre la avenida La Reforma; había ido a cenar por invitación del diplomático”, la otra versión que conocieron después los Luna. 

Al cabo de 10 meses, el veredicto no fue “culpable” sino “posible autoría”, mas la sentencia dictada el 19 de agosto de 1931 fue la pena capital. Era el precedente perfecto que Ubico necesitaba para mostrar su mano dura, aún con la “clase alta”. Horas antes que lo fusilaran pidió a los policías algo para cobijarse porque sentía frío y podía resfriarse, bromeó Eduardo. Los periódicos acompañaron los textos que informaron a detalle el fusilamiento con fotografías previas al momento en que le quitaron la vida el 2 de mayo de 1931, el cumpleaños de Eloísa.  


Fueron fusilados en público, frente al paredón del Cementerio General, al tope de la 22 calle de la zona 3. Lo más triste de este caso es que años después se comprobó su inocencia.

Eloísa Velásquez murió el 9 de enero de 1983. Fue enterrada a escasos metros de su amante, pero la muerte también les fue adversa, porque su familia trasladó sus restos a otro camposanto.

Y hay que abonar más a la vida de esta noble mujer, Doña Locha, educó, mantuvo y saco de carreras universitarias a varios niños que sus muchachas le fueron dejando, no tuvo hijos naturales según se, sino los adoptivos . Era a toda madre la vieja, vaya si era considerada la Madre putativa de todos los estudiantes universitarios al extremo que cuando no la sacaban en los boletines de la Huelga de Dolores, se encabronaba y tenía por supuesto que aparecer en el NO NOS TIENTES. Vayan esta lineas como un homenaje póstumo para una mujer que fue amada y que amó más allá de la muerte. Estoy seguro que donde quiera que se encuentren esas dos almas, estarán juntas amándose como siempre lo soñaron...